domingo, 22 de marzo de 2020

Cuarentena por COVID-19

En momentos delicados ante el mencionado virus, cumpliendo la cuarentena no podemos comenzar con el taller hasta nuevo aviso, pero nuestro profesor, el payador Emanuel Gabotto nos envía propuestas para que trabajemos desde casa....

Décima a pie forzado final: ¿Dónde terminará esto?
La gente desconcertada
observa desde argentina
aquello surgido en China
sin solución encontrada...
Avanza como estocada,
reconocerlo detesto,
al decirlo soy funesto
pero al que le toque en suerte
capaz le llega la m...
¿dónde terminará esto?
Como dije en el taller, pido disculpas de antemano si a alguien le cae mal.

Luego respondí a un compañero:
Evitar el virus aquél
tiene el siguiente modo:
toser en el pliegue del codo
y ponerse alcohol en gel...
Nunca olvidarse de él,
dejar de lado reuniones,
casamientos, comuniones,
¡ni subir al colectivo!
Así como lo describo,
cuidemos estas cuestiones.

Posteriormente el profesor pidió una sextilla que comience con Se llama Coronavirus y termine con Nos quedaremos en casa:
Se llama Coronavirus
el mal que hoy amenaza.
La orden que nos abraza
es alejarlo de escena,
cumpliendo la cuarentena
Nos quedaremos en casa.

Convocatorias en Facebook

Rubén Sada es un compañero del taller de payadores de Bernal, poeta y editor independiente. En un grupo de Facebook (al que pertenezco por su invitación), llamado Todo en décimas,  él propuso algunos temas inspiradores para participar. Dichos temas serán la estructura de su próxima publicación donde incluirá todas las décimas que participen dentro de cierto lapso.
Pueden encontrar en la red mencionada las creaciones (de altísimo vuelo), yo solo publicaré las que humildemente escribí.

Primera propuesta: El tiempo
El tiempo es como un corsario 
que ejecuta su misión
sin tener contemplación 
ni el el clima ni el horario...
Él se gana su salario 
con carácter especial,
es a todos transversal, 
¡nadie sabe de ´ande viene!
Además el tiempo tiene 
credencial universal.
Segunda convocatoria: La palabra
El mimo y sus expresiones
y el cine mudo de antaño
le están dando con un caño
a todas estas versiones...
Sin palabras no hay canciones,
está claro y yo lo admito,
pero haría falta un grito
que suene como timbrazo
pa´ emular un fuerte abrazo
que muestre amor infinito.